International Campaign to Ban Landmines (ICBL)
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Campaña para la Prohibición de Minas Terrestres

Un poco de historia

La Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas (ICBL por sus siglas en inglés) se creó en 1992 por iniciativa de seis organizaciones (Handicap International, Human Rights Watch, Medico International, Mines Advisory Group, Physicians for Human Rights y Vietnam Veterans of America Foundation). Habiendo sido testigos de los devastadores efectos de las minas antipersonal en comunidades de África, Asia, Oriente Medio y América Latina, estas organizaciones entendieron que se necesitaba una solución global frente a la crisis provocada por las minas antipersonal. Esta solución era una prohibición total de estas armas.

Después de cinco años de intensas campañas e innovadoras alianzas entre gobiernos, agencias de Naciones Unidas, organizaciones internacionales y la sociedad civil, 122 Estados firmaron la Convención sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y sobre su destrucción, (o Tratado de Prohibición de Minas), en Ottawa en diciembre de 1997.

Ese mismo año, la ICBL fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz, junto a su coordinadora Jody Williams, en reconocimiento a sus logros. El Comité noruego del Premio Nobel enfatizó que la Campaña había transformado la prohibición de las minas "de una visión a una realidad viable", y que el trabajo con países pequeños y medianos había establecido "un ejemplo convincente de una política efectiva en favor de la paz".

Como miembro de la Coalición contra las Municiones de Racimo, la ICBL ahora está comprometida con los esfuerzos mundiales para erradicar las municiones de racimo y mitigar su impacto humanitario.

Quienes somos y qué hacemos

Muchos miembros de la ICBL están involucrados a un nivel operativo en la remoción de minas, la educación en el riesgo o la asistencia a víctimas. Otros miembros incluyen grupos que trabajan en asuntos de derechos humanos y humanitarios; y relativos a la niñez, la paz, la discapacidad, el medio ambiente, el control de armas; así como grupos de veteranos, médicos, mujeres, de control de armas y religiosos. Nuestro trabajo como red es principalmente de monitoreo e incidencia: levantar las voces de la sociedad civil para que nuestras preocupaciones sean escuchadas por quienes toman las decisiones. A través del informe anual Monitor de Minas Terrestres, monitoreamos la respuesta de la comunidad internacional al problema de las minas terrestres y los remanentes explosivos de guerra.

Abogamos por:

  • La adhesión universal al Tratado de Prohibición de Minas y a la Convención sobre Municiones de Racimo;
  • La implementación global y el monitoreo de estos tratados;
  • Un alto nivel de financiamiento y mayor eficiencia en programas de desminado humanitario y educación en el riesgo;
  • Provisión de una asistencia de largo plazo, significativa y sostenible a los sobrevivientes de minas, sus familias y comunidades.

Nuestras actividades:

  • Participación y contribución de expertos a los procesos del tratado, tales como las Reuniones de Estados Parte y los Comités Intersesionales;
  • Pronunciamientos contra el uso de minas antipersonal y municiones de racimo; incidencia ante los Estados no parte para que adhieran a los tratados;
  • Realización de actividades que aseguren que el tema de minas antipersonal y municiones de racimo continúe en las agendas de los gobiernos, a través de medios de comunicación, eventos públicos y contactos directos con delegados gubernamentales;
  • Investigación y producción del informe Monitor de Minas Terrestres que monitorea la implementación y el cumplimiento del Tratado de Prohibición de Minas, y evalúa los esfuerzos de la comunidad internacional para resolver el problema global de las minas antipersonal y los remanentes explosivos de guerra.

Minas Antipersonal y Municiones Racimo

Las Minas Antipersonal son minas diseñadas para ser puestas bajo o en el suelo con el fin de explotar por la presencia, proximidad o contacto con una persona.

Las Municiones Racimo son bombas que se abren en el aire para liberar gran numero de submuniciones explosivas, o “bombetas” sobre áreas muy amplias – hasta del tamaño de varias canchas de futbol. Las submuniciones que no detonan con el impacto se “comportan” como minas antipersonal, y pueden explotar con el contacto humano.

Millones de minas antipersonal y restos explosivos de guerra, incluyendo municiones racimo, permanecen latentes en los campos y a lo largo de las carreteras en más de cien países y territorios. Bajo o en el suelo, ambas armas son incapaces de distinguir entre un soldado y un civil. Matan y mutilan indiscriminadamente durante décadas después del fin de un conflicto, por lo cual son armas de destrucción masiva en cámara lenta.

Las explosiones de las minas antipersonal y las municiones racimo pueden matar o causar graves lesiones como ceguera, quemaduras, miembros destruidos o heridas de metralla, que a menudo requieren atención de por vida. Se estima que hay hasta 500,000 sobrevivientes de accidentes de minas antipersonal y restos explosivos de guerra en el mundo; este número incrementa todos los años.

Las minas antipersonal y los explosivos remanentes de guerra crean barreras letales al desarrollo, negando a las comunidades el uso de la tierra, bloqueando la reconstrucción necesaria al pos-conflicto, y poniendo en peligro a los refugiados que retornan a sus hogares. Las operaciones de desminado que buscan volver la tierra segura y productiva son extremadamente costosas, peligrosas y toman mucho tiempo.

El Tratado de Prohibición de las Minas

El Tratado de Prohibición de las Minas, provee el único marco legal que asegura que las minas antipersonal no serán usadas nunca más; y que se buscarán respuestas para responder a su empleo en el pasado. El Tratado prohíbe el uso, producción, o el comercio de las minas antipersonal y exige la destrucción en cuatro años de las minas almacenadas, el desminado de las áreas contaminadas en un lapso de diez años, y la asistencia a las victimas de estas minas. También provee medidas para el monitoreo y cumplimiento de las obligaciones del tratado, incluyendo reuniones regulares de los estados parte y reportes anuales.

Actualmente, el 80% de los estados en el mundo son parte del Tratado. Sin embarg, muchos estados que permanecen fuera del tratado también siguen sus normas y han dejado de usar y producir minas antipersonal. El Tratado de Prohibición de las Minas ha llevado a los Estados Parte a realizar operaciones de desminado y devolver a un estado productivo grandes cantidades de tierra; a educar a las comunidades afectadas por minas sobre los peligros de estas armas; a proveer asistencia a las víctimas, y a destruir millones de minas antipersonal almacenadas, asegurando que estas ya nunca puedan ser sembradas en la tierra. Los Estados que utilizan minas antipersonal se han reducido a unos pocos, que son cada vez más estigmatizados.

La Convención sobre Municiones en Racimo

La Convención sobre Municiones en Racimo (CCM por sus siglas en inglés) fue adoptada por 107 estados en Dublín, Irlanda el 30 de mayo de 2008 y abierta a firma el 3 de diciembre de 2008 en Oslo, Noruega. La Convención entró en vigor el 1 de agosto de 2010, adquiriendo efecto vinculante para todos los estados partes.

La Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas y la Coalición contra las Municiones en Racimo instan a todos los gobiernos a que se adhieran a la Convención, la cual prohíbe el uso, producción, almacenamiento y la transferencia de municiones racimo y establece obligaciones para que los países realicen la remoción de áreas afectadas en un lapso de de diez años, destruyan las municiones almacenadas en un período no mayor a ocho años, y asistan integralmente a los sobrevivientes, sus familias y comunidades.

La Convención sobre Municiones en Racimo se inspira en los mismos imperativos humanitarios que el Tratado de Prohibición de las Minas Antipersonal: el prevenir futuros daños humanitarios causados por ciertos tipos de armas convencionales indiscriminadas; y responder a sus efectos en etapas de posconflicto por medio de operaciones de remoción y asistencia a víctimas.

Para más información:

Monitor de Minas Terrestres y Municiones en Racimo: www.the-monitor.org

Coalición Contra las Municiones en Racimo: www.stopclustermunitions.org