496 Minas menos en el suelo Colombiano
Author/Origin: Camilo Serna csernavillegasSPAMFLTER@SPATMFLTERyahoo.com.mx |
(Tuesday 15 July 2003 Bogota, Colombia)
Temprano, muy temprano y con enorme expectativa unas cien personas de diferentes organizaciones gubernamentales y no gubernamentales abordamos los tres buses dispuestos para llevarnos al lugar donde se destruirían las primeras minas antipersonal almacenadas por el Ejercito en cumplimiento a la Convención de Ottawa firmada y ratificada por Colombia.
Aproximadamente dos horas de camino nos tomo llegar al destino demarcado, El Batallón de Alta Montaña del Sumapaz, ubicado en la Finca La Australia, a cinco kilómetros de la localidad capitalina de Usme.
Una perfecta organización tenía preparada el trasbordo de los buses a los carros militares los cuales sortearon las difíciles condiciones del terreno hasta llegar al palco preparado para el espectáculo de la mañana, la destrucción del primer arsenal de minas almacenadas.
Ubicado el Grupo de verificadores, entre quienes me contaba yo como representante de la Campaña Colombiana Contra Minas y otros personajes de cómo el Representante Adjunto de UNICEF Colombia, un verificador de la OEA, uno más del CICR, otro de la Embajada de los Estados Unidos, Del CTI, de la Fundación Restrepo Barco, Onic, DIKE, y algunos mas. Procedimos a caminar por el inmenso páramo hasta llegar al lugar señalado para la destrucción. Allí nos esperaban 496 Minas Sopro M409 de fabricación belga. Contamos uno a uno estos artefactos sin dejar lugar a dudas sobre su número.
El grupo Marte del Ejercito, al mando del Mayor Tarazona y bajo la coordinación del Capitán Goyeneche, fueron colocando en tres cajas de madera una a una de las minas a destruir. No sin antes llenar de anfo los espacios vacíos de las cajas y colocar como contracarga pentolita unida a un largo cordón detonante.
Selladas las cajas, fueron depositadas en tres fosos de rectangulares de tres metros por un metro cincuenta de profundidad mientras el equipo de verificación firmabamos el acta de destrucción y procedíamos a regresar al palco acondicionado para el momento de la explosión.
A lo lejos un helicóptero aterrizaba trayendo consigo al Vicepresidente de la República, La Ministra de Defensa y varios generales entre quienes se encontraba el Inspector de las Fuerzas Militares.
La ceremonia comenzó con un discurso del Delegado de la OIM, en el cual destaco la labor de las Organizaciones no Gubernamentales, entre ellas la Campaña Colombiana Contra Minas. Lo mismo hizo de manera eufórica la Ministra de Defensa, sin embargo destacó que el Ejercito se tomará a pleno el plazo estipulado por la Convención de Ottawa para la destrucción de las minas almacenadas y sembradas por los militares.
El Vicepresidente cerró la ronda de discursos pidiendo el compromiso de la comunidad internacional para condenar a los terroristas que siembran minas indiscriminadamente en Colombia.
Ubicado en uno de los extremos del palco y lejos de la multitud pude observar y sentir la impresionante explosión de las minas. Uno por uno fueron detonados los tres fosos donde minutos antes habíamos colocado las cajas llenas de explosivos.
Una oración ecuménica por la paz, apenas interrumpida por un merecido refrigerio de almojábanas, queso y agua panela, sirvió como cierre a esta emotiva ceremonia.
Al final de regreso a los carros militares y al bus, al fondo el hermoso paisaje de páramo Colombiano quedó como testigo mudo de un pequeño pero importante paso en el destierro total de las infames Minas del suelo de nuestro país.










